Cómo diferenciar una crisis sensorial de una pataleta

24 agosto, 2022

Como diferenciar una crisis sensorial de una pataleta

Si recordamos el criterio B para el diagnóstico de TEA, hablaremos sobre los aspectos sensoriales que se encuentran afectados. Muchos de nuestros niños y niñas, pueden llegar fácilmente a una crisis sensorial, incluso, esto puede ocurrir en adultos con el diagnóstico. Pero muchas veces, suele ser difícil diferenciar cuándo es una crisis sensorial, emocional o una pataleta, sobretodo si nuestro hijo o hija no habla.

 

En primer lugar, hablaremos de las características principales de las pataletas o berrinches. En este caso, el desborde emocional, ya sea rabia, tristeza, vergüenza o frustración, será manifestado a través del llanto, gritos, agresiones a otros o incluso a sí mismos. El objetivo principal es obtener algo a cambio, ya sea un objeto, la atención del adulto, un momento, el ganar un juego, tener el turno, etc. es decir, el origen es conocido; como adultos, tendremos claro qué es lo que el o la menor quiere o necesita. Por otro lado, la conducta desaparece una vez que el adulto cede a los requerimientos.

Si bien, son esperables en el desarrollo de los niños, es necesario saber guiar estas manifestaciones emocionales de la mejor manera posible. Alrededor del año y medio y los tres años de edad cronológica se desarrollan los berrinches como expresión de la ambivalencia entre la necesidad de la autonomía y la dependencia, por lo que el descontrol emocional es parte de la evolución del desarrollo socio-emocional. Sin embargo, nuestros niños y niñas con TEA, presentan un retraso en su desarrollo global, por lo que podríamos vernos expuestos a la vivencia de esta etapa, mucho después de los tres años.

Por otro lado, es muy importante entender que aunque nuestros niños, presenten una condición diferente, es relevante mostrar los límites establecidos, para que de esta manera, éstas conductas vayan disminuyendo en el tiempo y no las reforcemos como medio comunicativo, cediendo ante ellas.

Entonces, ¿qué debemos hacer frente a una pataleta?

1.Validar la emoción: Al hablar de la emoción que estamos observando, estaremos ayudando al niño o niña a comprender lo que está sintiendo. Esto ayudará a disminuir la intensidad del berrinche y a focalizar la atención en lo que tienes para decir/ofrecer. Ejemplo: «¿Estás enojado porque mamá no quiso comprarte esas galletas? Está bien, yo entiendo que estés enojado…» Es importante, estar a su altura para generar contacto visual y asegurarte de que comprende lo que estás diciendo.

  1. Explicar con palabras sencillas: Necesitas que tu hijo o hija comprenda por qué no puede obtener lo que quiere, pero sin mayores explicaciones. A menor cantidad de palabras, mejor comprensión. Ejemplo: «no podemos comprar galletas, porque es hora de cenar».
  2. Cambiar foco de atención: básicamente lo haremos a través de la oferta de solución o alternativa al requerimiento inicial. Ejemplo: …y recuerda que después de cenar veremos tu película favorita juntos!
  3. ¡No ceder frente a la conducta! Es muy importante que no cedamos si ya dimos una respuesta clara. De igual manera, todos los integrantes de la familia deben actuar como un bloque, manteniendo la decisión tomada. De otro modo, estaríamos fomentando la utilización del berrinche como técnica para obtener lo que él/ella desea, sin la necesidad de pedirlo de manera controlada.

A diferencia de las crisis sensoriales, una de las principales características es que el origen es aparentemente desconocido. Por ejemplo: de un momento a otro, tu hijo o hija puede comenzar a llorar descontroladamente, gritar, golpearse y aumentar sus estereotipias (como aleteos, saltos, taparse los oídos, etc).

¿Cómo identificar una crisis sensorial?

En primer lugar, es muy importante conocer el perfil sensorial de tu hijo o hija, a través de una evaluación con un profesional certificado en integración sensorial. De esta manera, podremos comprender de mejor manera si hubo un estímulo detonador de la crisis. Generalmente, estas crisis se dan en perfiles sensoriales hiperreactivos (te invito a revisar el artículo ¿Qué significa que mi hijo tenga dificultades en el procesamiento sensorial?) , en donde hay estímulos que sobrepasan el umbral de tolerancia y desencadenan las crisis, como por ejemplo: alguna textura o ruido inesperado. Las crisis sensoriales se producen por el exceso de un estímulo o de la combinación de éstos y puede producirse en cualquier canal sensorial.

Además, visualizaremos algunas señales como:

  1. El llanto no cede ante el ofrecimiento de cualquier otro estímulo, inclusive aunque sea su favorito o un objeto que comúnmente lo calme.
  2. Se pueden visualizar reacciones fisiológicas como: enrojecimiento de la piel, aparición de manchas, sudoración, palpitaciones, vómitos, entre otras.
  3. El menor pareciera no escuchar lo que le dicen, ni logra calmarse por sí solo

¿Qué hacer?

  1. a) El primer paso y el más rápido en ejecutarse, debe ser siempre quitar el estímulo detonador o sacarlo del lugar. Una vez quitado el estímulo, la crisis debería comenzar a disminuir, sin embargo debe ser acompañado de un estímulo que contrarreste ese aumento de alerta a través del miedo, la angustia y la molestia sensorial; para esto, ocuparemos la propiocepción, que nos ayudará a disminuir los niveles de alerta y así, llegar a la calma. Lo puedes hacer a través de un abrazo apretado o con alguna actividad física posterior, de alta intensidad, como correr, saltar, etc. Una vez que el o la menor se calme, en lo posible, debemos tratar de identificar el estímulo detonador, con el fin de poder trabajarlo junto a los especialistas indicados.
  2. b) Otra de las técnicas de manejo de crisis sensorial, es la prevención de éstas. Si ya lograste identificar qué le molesta a tu hijo, puedes informarlo a su terapeuta ocupacional y también, como medida inmediata, puedes utilizar técnicas compensatorias como el uso de tapones en el caso de niños con hipersensibilidad auditiva o el uso de temperaturas frías previo a la alimentación con el fin de adormecer la zona oral y así, disminuir las molestias ante algunas texturas de alimentos.
  3. c) Por último, es muy relevante que como adulto, siempre mantengas la calma, ya sea ante un berrinche o una crisis. El control siempre debe tenerlo el adulto, ya que de esta manera podrás darle la seguridad emocional a tu hijo/a o familiar con TEA, para comenzar a vincularse contigo, comprender sus emociones, aprender a identificarlas y a manejarlas de mejor manera.
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