¿Qué significa que mi hijo tenga dificultades en el procesamiento sensorial?

4 enero, 2018

La Integración Sensorial es un proceso neurobiológico que efectuamos todos los seres humanos constantemente, procesando estímulos internos y externos y así, realizando respuestas adaptativas según el contexto en que nos desenvolvemos.

Para comprender más sobre este proceso, debemos entender que los seres humanos tenemos siete sentidos, cinco externos (olfato, gusto, tacto, audición y visión) y dos internos (propioceptivo y vestibular). El sistema propioceptivo es el encargado de otorgarnos la información sobre nuestro cuerpo y la posición de éste en el espacio; mientras que el sistema vestibular nos entrega la información sobre la orientación de la cabeza en relación a nuestro cuerpo moviéndose en el espacio y a la fuerza de gravedad.

Por otro lado, en relación a los sentidos externos, el tacto es el encargado de informarnos de presiones profundas y superficiales sobre nuestra piel, además de otras sensaciones tales como temperatura, dolor y vibraciones. También, encontramos el gusto y olfato, quienes en conjunto nos permiten identificar sabores y olores para lograr disfrutar de comidas y fragancias, como también, protegernos de sustancias que pudiesen ponernos en peligro. La visión es el sentido que nos permite identificar colores, tamaños y formas de todo lo que nos rodea. Y, finalmente, la audición corresponde al sentido que nos permite percibir los sonidos y características específicas de él, como volumen, tono, timbre y dirección desde donde proviene.

Cuando existen dificultades en nuestro cuerpo para procesar de manera óptima estos estímulos, ya sea una dificultad para identificarlo, regular su intensidad o detectar características específicas de él (duración, texturas, tamaños, colores, etc.), nos enfrentamos a un Trastorno del Procesamiento Sensorial. Cuando éstos se presentan, hay repercusiones negativas en la manera que funcionamos en el día a día, impidiéndonos dar respuestas adecuadas a las demandas del medio físico y social que nos rodea.

Trabajando integración sensorial

A nivel de sistemas propioceptivo y vestibular, las dificultades se evidencian en un bajo desempeño en tareas que demandan el uso de nuestras habilidades motoras, puesto que nuestra representación del esquema corporal, habilidades de equilibrio e inclusión de ambos hemicuerpos (lado derecho e izquierdo del cuerpo integrados simultáneamente en tareas), se ven alterados. Así, la realización de juegos y tareas cotidianas del niño presentarán dificultades en su ejecución, manifestándose en:

  • Dificultad para lograr integrar los dos lados del cuerpo coordinadamente para utilizar una bicicleta
  • Dificultad para lograr dar y recibir balones de distintos tamaños con una y dos manos de forma coordinada
  • Dificultad para realizar secuencias de pasos en actividades de baile escolar
  • Dificultad para manipular el lápiz y copiar desde la pizarra en el colegio
  • Trabajos manuales de baja calidad, traspasando bordes o con baja prolijidad
  • Bajo desempeño en copia de posturas o gestos corporales en clases de baile o educación física
  • Baja independencia en actividades cotidianas, como no lograr abotonar, enganchar cierres, atar zapatos o utilizar coordinadamente cuchillo y tenedor
  • Entre otros

Desde la evidencia científica, se ha constatado que los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), presentan una gran prevalencia de este diagnóstico, encontrándose en un 90% de ellos, aproximadamente, esta alteración. Las dificultades que se presentan con mayor frecuencia en esta población corresponden a dificultades para modular la intensidad de los estímulos auditivos, reacciones exageradas frente a estímulos táctiles imprevistos, dificultades para transitar hacia nuevas texturas, temperaturas y colores – entre otras características-, en su alimentación y búsqueda de actividad propioceptiva manifestada en actividad motora intensa.

Dada esta alta prevalencia, la última actualización del año 2013 del manual diagnóstico para patologías y trastornos de la salud mental que es utilizado por la comunidad médica (DSM-V), ha incluido como uno de los criterios relevantes la presencia de alteraciones en el procesamiento sensorial. Así, se hace alusión a dos conceptos principales:

  • 1) Hiporreactividad: Se aprecia en niños que parecieran más inatentos o somnolientos, con baja disposición a las tareas o la socialización. Da la idea que ignoran o no detectan los estímulos sensoriales del entorno, requiriendo de mayor insistencia o intensidad en la entrega de estímulos para lograr ver reacciones.
  • 2) Hiperreactividad: Corresponde a niños que responden con mayor rapidez y por mayor tiempo ante la entrega de un estímulo. Cuando éstos son entregados de forma imprevista, existe una respuesta mucho más intensa, pudiendo manifestarse a través de irritabilidad y dificultad para consolarse y volver a un estado de calma.

Si su hijo presenta algunas de las dificultades antes descritas, es importante que se asesore con profesionales calificados en Integración Sensorial. Nuestro centro cuenta con Terapeutas Ocupacionales con certificación en Integración Sensorial, quienes podrán orientarlos y trabajar junto a su hijo y familia.

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