La importancia de los límites en los niños

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Los límites en los niños son importantes porque les ayuda a entender los parámetros de la conducta, como, por ejemplo, “hasta aquí puedo llegar, pero más allá no”. Cuando el niño comprende los límites también entiende las normas, las cuales se traducen como las condiciones que se deben seguir. Si bien cada familia tiene sus propias normas, existen normas sociales que se deben respetar en la vida cotidiana.

Los límites le proporcionan orientación y seguridad al niño para conocer el mundo, y a la vez que pueda mantener una convivencia adecuada con su entorno. A través de las normas el niño aprende lo qué está bien y lo qué está mal y para ello en ocasiones es necesario establecer el “no” y mantenerlo siempre que sea necesario.

La importancia de comunicarnos

Todo lo que hacemos en la vida cotidiana se acompaña de la comunicación, cuando no nos expresamos bien o quien nos escucha no entiende lo que queremos decir, aparecen barreras que producen dificultades para comunicarnos. Si bien cada familia tiene su forma de comunicarse, es necesario que al momento de establecer límites y normas el mensaje sea claro y transmita lo que se quiere decir, y a la vez verificar que el niño comprenda el mensaje. Un buen canal de comunicación se genera entregando información sobre los límites y normas de forma positiva, con mensajes coherentes y que no den espacio a contradicciones, expresando los sentimientos agradables y desagradables de forma clara, y entregar un clima emocional de respeto y cariño. Una vez establecido se generará una relación óptima de respeto entre los padres y el niño.

Cómo ser un agente de autoridad

Es importante comprender que los niños deben identificar un modelo válido de autoridad, el cual proporciona las herramientas adecuadas para aprender a conocerse, a controlar sus impulsos y a integrarse en la sociedad. Pueden ocurrir conflictos cuando no hay una adecuada comunicación y cuando el adulto no ejerce esta autoridad de una forma óptima. Por lo que se aconseja
  • Establecer normas adecuadas en la familia, comprendiendo las necesidades de sus integrantes.
  • Optimizar la comunicación entre los agentes de autoridad (padres, abuelos, cuidadores), estableciendo coherencia en el mensaje que se entrega y en las acciones de la autoridad.
  • Cumplir con las normas establecidas, ser constantes y en caso de incumplimiento mantener una adecuada comunicación y a la vez dar a entender un acuerdo sobre las causas-consecuencias de la situación.
  • En caso de existir dificultades entre los acuerdos o la comunicación de los agentes de autoridad, estos deben ser conversados entre ellos, sin la figura del niño presente.
  • Se debe reforzar positivamente y dar valor a los momentos en los que el niño presenta un comportamiento adecuado.

El valor de la palabra “no”

Para mantener los límites y normas de forma consecuente, en ocasiones se debe decir la palabra “no”. Algunas familias sienten miedo ante esta palabra, pero concretamente es a la acción de no poder controlar la reacción que puede tener el niño de forma negativa.

Se debe comprender la importancia de esta palabra, ya que es un aprendizaje para entender que no siempre saldrán las cosas como ellos quieren, si no que tendrán que enfrentarse a frustraciones ante diferentes etapas de la vida, como lo es ir al jardín o a la escuela, por lo que deberán aprender a gestionar la tolerancia a la frustración y a comprender sus emociones.

Cuando un niño no enfrenta el “no”, le dificultará mucho más adecuarse a los contextos sociales, a las diversas adversidades, a entablar relaciones con pares y otros adultos. Por lo que es importante atravesar este proceso para adquirir recursos y estrategias que le ayuden en su diario vivir.

Cómo establecer límites en los niños

Como se mencionó anteriormente, la comunicación es un punto clave para establecer límites, por ejemplo, para mantener un “no” es necesario hacerlo con convicción y énfasis, y no dudando. Tampoco se debe caer en decir que no a todo lo que el niño pide, ya que es aquí donde reprime su iniciativa y puede afectar la comunicación con sus padres.

Se destacan las siguientes características:

  • Dar instrucciones simples, ya que el lenguaje debe ser acorde a la edad del niño y a la capacidad de atención, por lo que los enunciados deben ser claros y precisos. A medida que vaya creciendo pueden aumentar la cantidad de enunciados en una oración.
  • Hacer pausas después de la instrucción para verificar que el niño haya recepcionado el mensaje, si no, volver a dar las instrucciones.
  • Ayudarlo a hacer lo que se le pide, es importante que las primeras veces se acompañe y se inicie el movimiento de la acción esperada, luego se da refuerzo positivo mediante palabras, así logra centrarse en la tarea y no a otros estímulos.
  • Es importante el uso del lenguaje positivo mediante las conductas positivas. Felicitarlo cuando realice bien las acciones, cuando cumpla con los acuerdos, cuando gestione bien su tolerancia a la frustración. Cuando el mensaje se entrega en negativo, el niño tiende a generar inseguridad y a reforzar conductas negativas.

Estrategias para colocar límites en los niños

Se destacan las siguientes estrategias
  • Objetividad, utilizar frases cortas y precisas, evitar frases generalizadoras como “pórtate bien, siempre te portas mal”, reemplazar por “levantemos lo que se cayó al suelo”.
  • Firmeza, el tono de voz debe ser firme y congruente con la expresión del rostro, hay que evitar gritar.
  • Remarcar lo positivo, dar a entender los beneficios de realizar acciones positivas como, por ejemplo, “caminemos por la vereda porque es seguro”, en vez de “no corras a la calle”.
  • Opciones dentro de sus deberes para que tenga la posibilidad de elegir, “¿quieres este pantalón o estos?”
  • No romper las reglas, los acuerdos deben ser cumplidos, incluso cuando los padres se sienten cansados, si no, el niño interioriza que los deberes y acuerdos son opcionales.
  • Hay que educar, enseñar por qué se coloca el límite, como se siente el adulto con respecto a la situación, tener paciencia. No comparar, menospreciar o maltratar a su hijo.
  • Negociar, este es el momento para que comprenda los límites, con cosas de su interés. Pueden realizarse acuerdos con lo que desea el niño, y remarcar los deberes para que se cumpla el tratado.
  • Controlar las emociones, se comprende que en ocasiones los padres estén cansados, pero es necesario entender que la comunicación es algo esencial en este proceso, hay que reflexionar antes de enseñar sobre los límites y normas que deben cumplir los niños. Las reacciones impulsivas pueden lastimar a los pequeños.
  • Es importante destacar, que, si necesita apoyo para trabajar normas y límites en sus hijos, puede acercarse a un profesional y hablar sobre este tema. Es bueno pedir ayuda y generar herramientas para las habilidades parentales.
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