Claves y recomendaciones para el Autocuidado Parental
Actualmente se habla mucho de la crianza positiva hacia los niños, niñas y adolescentes (NNA), y por sobre todo, acerca de lo que tanto madres como padres (y cuidadores) deben realizar diariamente para garantizar el bienestar físico y psicoemocional de sus hijos. Esto también incluye potenciar sus habilidades, compartir actividades y tiempos de ocio, entre otras prácticas ubicadas en una aparente lista que la modernidad ha traído consigo, pues ahora conocemos las repercusiones de ciertas conductas que hasta hace unas pocas décadas atrás, escasamente se hablaban. Lo cierto, es que la marentalidad y la parentalidad están en su pick de exigencia.
Estamos completamente de acuerdo en que es necesario asegurar que las futuras generaciones puedan tener mejores oportunidades, sin embargo, existe un desequilibrio entre la exigencia hacia los cuidadores y la cantidad de herramientas o guías que nos son facilitadas para un correcto autocuidado que permita seguir dicho ritmo, ya que esto trae consigo agotamiento emocional y físico.
¿A qué nos referimos con Autocuidado Parental?
Definiremos el Autocuidado Parental como las prácticas y acciones que quienes cuidan de otros, realizan para cuidar de sí mismos, tanto física como emocionalmente. Implica reconocer la importancia del bienestar personal para conseguir ser mejores madres y padres. Esto puede incluir actividades como hacer ejercicio, descansar, mantener amistades, buscar apoyo emocional y dedicar tiempo a hobbies. Al cuidar de sí mismos, los padres pueden gestionar su estrés, mejorar su salud y, en última instancia, ofrecer un ambiente más saludable y equilibrado para sus hijos.
¿La parentalidad es siempre "color de rosas"?
La crianza de niñas, niños y adolescentes (NNA, para su abreviación) tiene dificultades que no son vistas habitualmente, ya que nuestra cultura tiende a silenciar el lado menos amable y bondadoso de ser madres o padres, y que en consecuencia, los cuidadores no suelen verbalizar por el malestar o culpa que puede generar hacerlo. Sin embargo, la crianza de NNA plantea algunas complejidades:
- Desarrollo emocional: Los NNA atraviesan diferentes etapas en su desarrollo que pueden generar comportamientos difíciles de manejar, como rabietas/crisis, ansiedad o problemas de autoestima.
- Barreras de comunicación: La falta de habilidades comunicativas en los NNA puede dificultar la expresión de sus necesidades y emociones, lo que tiende a malentendidos entre madres/padres e hijos.
- Influencia del entorno: Los factores externos, como la presión social, el bullying, o los conflictos familiares, pueden afectar el bienestar emocional y social de los NNA.
- Tecnología y redes sociales: El uso excesivo de dispositivos digitales puede impactar la interacción familiar, la participación social y el desarrollo de habilidades interpersonales.
- Expectativas y responsabilidades: Los cuidadores a menudo sienten presión por cumplir con expectativas sociales rígidas sobre cómo deben educar a sus hijos, lo que puede generar estrés y confusión.
- Diversidad e inclusión: En familias que tienen NNA con necesidades especiales, la crianza puede volverse más compleja al requerir más recursos y apoyo especializado.
- Salud mental: Tanto los NNA como los cuidadores pueden enfrentar problemas de salud mental que complican la dinámica familiar y la crianza efectiva.
¿Y si cuidamos a otros, por qué nos cuesta cuidar de nosotros?
Cuidarnos de nosotros mismos puede ser especialmente difícil, porque a menudo ponemos las necesidades de los niños por encima de las propias, sintiendo que su bienestar es más importante ya que son nuestra responsabilidad. Esta creencia es reforzada también por el agotamiento diario que drena a los cuidadores de energía para disponer hacia sí mismos; sentimientos de culpa, incluso por dedicarnos este tiempo tan importante y necesario; la falta de apoyo de redes, ya sean amistades, familiares o institucionales que puedan ayudar en la crianza para no vivirla en soledad; las ya mencionadas expectativas sobre el rol del cuidador y finalmente, desconocer los beneficios del autocuidado.
Entonces, ¿Cómo nos cuidamos?
Recapitulando, está claro que los hábitos y la salud mental de los cuidadores impacta directamente en la crianza y el desarrollo de los niños, de modo que es fundamental priorizar el autocuidado para evitar el desgaste físico y emocional. Aquí te dejamos algunas recomendaciones que podrías llevar a cabo en la práctica, de manera paulatina y cotidiana:
- Establecer límites: Aprender a decir «no» y priorizar el tiempo para uno mismo. Esto no quiere decir que digamos que no a todo, pero sí que podamos aprender a hacer diferencias entre lo urgente e importante, y lo importante pero no urgente.
- Buscar apoyo: Conectar con amigos, familiares o grupos de apoyo para compartir experiencias y recibir apoyo. Es necesario sentirnos escuchados, contenidos y contenidas, y de vez en cuando es también necesario sacar lo que no me gusta para que quizás el otro pueda darme su opinión desde otra perspectiva que no estoy viendo.
- El cuidado del relevo: Es una práctica fundamental para que los padres y cuidadores puedan descansar del cuidado constante. Esto no implica contratar niñeras, sino buscar ayuda temporal de redes de apoyo familiares, amigas o externas, donde relevar el cuidado por un tiempo determinado para el propio autocuidado.
- Mantener una rutina: Establecer horarios regulares para el sueño, la alimentación y actividades recreativas. Puede ser cliché, pero en la modernidad es incluso necesario calendarizar los espacios de ocio, de recreación y de autocuidado para nuestro bienestar, si lo dejamos para último momento o por si nos queda tiempo, constantemente será algo flexible de aplazar y eso es necesario de erradicar, el bienestar no es aplazable.
- Practicar la atención plena: Implementar técnicas de meditación o mindfulness para reducir el estrés y mejorar la concentración. También nos permite conectar mejor con nuestro presente, con las personas con las que nos rodeamos, e incluso sentirnos de a poco más agradecidos y agradecidas por nuestro alrededor.
- Ejercicio regular: Encontrar tiempo para hacer actividad física, que puede mejorar tanto la salud física como mental. Aquí es muy relevante que el ejercicio sea algo que venga desde el disfrute. Todos y todas tenemos más que sabido que el ejercicio es algo necesario porque el sedentarismo es malo, pero obligarse a hacer un ejercicio que no nos gusta no nos pone exactamente de buen humor, por lo que si a usted le gusta salir a caminar al aire libre, es bueno; si le gusta la zumba, es bueno; si le gusta andar en bici, es bueno; incluso si hace algún ejercicio desde la comodidad de su casa mientras ve una serie, va a nadar, le gusta ponerse de cabeza y hacer ejercicio con su peso corporal, lo que sea será mejor que hacer algo que no le sea agradable.
- Dormir lo suficiente: Priorizar el descanso y establecer un ambiente propicio para dormir. La higiene del sueño nos permite ir a dormir de una forma más paulatina y natural; entonces, es bueno leer algo antes de dormir, puede ser también pintar, escribir, meditar, algo que no involucre pantallas para poder entrar en ese estado. Es al menos dos horas antes, pero se puede empezar de a poco, media hora e ir aumentando, Roma no se construyó en un día, los hábitos tampoco.
- Tomar descansos: Darse permiso para descansar y desconectarse, incluso si son solo unos minutos al día. Repetir la frase, ya sea en voz alta o mentalmente: “me doy permiso para tener este descanso, lo merezco”. Si lo verbalizamos y repetimos, con el tiempo se va haciendo algo más natural.
- Dedicar tiempo a actividades placenteras: Hacer cosas que disfruten, ya sea leer, bañarse, o practicar un hobby.
- Alimentación saludable: Mantener una dieta equilibrada y nutritiva para sostener la energía. Pero, ¿Qué es lo saludable?, porque esta cualidad no está solo en la calidad nutricional del alimento, sino que está también en lo que necesito en ese momento; por ejemplo, si quiero comer una galleta, pero me obligo a comer una manzana porque me han dicho que es más saludable, y luego termino comiendo las galletas igual porque las deseaba desde antes y lo reprimí, ¿Realmente era más saludable la manzana? En la salud también es necesario considerar la salud mental.
- Buscar ayuda profesional: Si es necesario, considerar la posibilidad de hablar con un terapeuta o consejero en caso de pensar en necesitarlo, en caso de estar agotados y agotadas. La verdad es que siempre es bueno tener acompañamiento, y este no debe ser necesariamente extenso cuando es de apoyo parental.
Cuidarte a ti mismo o a ti misma no es un acto de egoísmo, sino de necesidad, ya que solo así podrás cuidar de los demás y de quienes más te necesitan en un estado de bienestar.



