¿Cuándo debo decirle a mi hijo que tiene TEA?
Uno de los cuestionamientos importantes que nos podemos hacer como padres de niños y niñas con el diagnóstico de TEA es si decirles sobre este o bien, en qué momento decirlo.
Para comenzar es importante entender que el TEA es una condición permanente, es decir, nos acompañará durante toda nuestra vida, por lo tanto, como padres nos veremos enfrentados a distintos desafíos de la misma condición, en las diferentes etapas del ciclo vital. En la niñez, dependiendo del nivel de ayuda que requieran nuestros hijos, nuestros desafíos se enfocarán más en la parte sensorial (estereotipias, crisis sensoriales, intereses inusuales, entre otros) y en la parte social, visualizaremos bajo interés por interactuar con pares, por lo que la noción individuo-sociedad no será una necesidad a trabajar y el sentirse diferente al resto, no será aún un tema consiente.
En la medida que nuestros hijos e hijas vayan creciendo y aumentando su interés social, junto con la autoimagen y noción del “YO” como persona individual, comenzaremos a visualizar mayor conciencia de lo difícil que es desempeñarse en una sociedad tan poco empática y amable con las personas que sienten y piensan diferente a la mayoría.
Recomendaciones para hablar sobre autismo con tu hijo
1. Hablar sobre el TEA como una condición, de manera natural y espontánea
Durante las diferentes etapas del ciclo vital, en un lenguaje acorde a su edad y comprensión. En la niñez, podemos explicarles que tal como todos tenemos diferencias (como el color de piel, tamaños, nacionalidades, etc), él/ella siente de manera diferente los ruidos, texturas, etc. En la adolescencia, en donde se comienza a desarrollar la imagen/percepción personal, podemos hablar de las características específicas de la condición (sus criterios) con el fin de ayudar al adolescente a comprenderse a sí mismo y su interacción con el ambiente, con el fin de desarrollar una adecuada autoestima.
2. Tener claridad como padres
Sobre las características propias de nuestros hijos e hijas y el diagnóstico, con el fin de ayudarlos a entender sus dificultades en:
a) Percibir el mundo de una manera diferente en cuanto a los estímulos: explicarles que su cerebro procesa de manera diferente la información visual, auditiva, táctil, gustativa/olfativa y del propio cuerpo y que por esto, en ocasiones pueden sentirse agobiados o con malestar en algún lugar específico.
b) La comunicación e interacción social: quizás existirán reglas sociales difíciles de comprender o bien, identificar las intenciones de otras personas (comprender cuando alguien los está molestando, diciendo alguna broma o con otra intención diferente) junto al lenguaje figurado (chistes, bromas, sarcasmos, etc) y que esto puede afectar sus relaciones de amigos, familiares o de pareja.
3. Enfocarse en las fortalezas
También es importante que no solo nos enfoquemos en las dificultades, sino también en las fortalezas que puede traer esta condición, como el tener una excelente capacidad de memoria o para aprender más rápido ciertas cosas o identificar y ver cosas que el común de la gente no ve. En este punto, trabajamos la autoestima y seguridad. Cada niño o niña tendrá un “súper poder” que lo hará único y especial, aportando con esta habilidad a la sociedad o a su entorno.
4. Acompañamiento en el entorno
Realizar intervenciones a nivel escolar, de amigos o de familia es muy importante. Hablar con las personas que rodean a nuestros hijos sobre su diagnóstico, ayudará a que ellos estén más informados; de esta forma derribaremos mitos y entregaremos herramientas para un a real inclusión, sin realizar discriminaciones ni tampoco caer en la compasión, sino, relacionarse como iguales.
5. Acompañamiento psicológico
De igual manera, es importante tener tanto la guía como el acompañamiento emocional de un especialista, tanto para los padres como para el niño o niña o adolescente con la condición, sobre todo cuando existen dudas o visiones negativas al respecto.
6. Hablar sobre mitos
Existe mucho desconocimiento sobre el TEA y junto con ello, mitos que se han desarrollado como por ejemplo el que una persona con TEA no habla o que se tapan los oídos y corren a una esquina frente a cualquier ruido. El hablar sobre esto con tus hijos, ayuda a que ellos mismos logren enfrentarse ante esta desconocimiento social y lo derriben.
7. Mostrar personas con el diagnóstico
El podrá identificarse con otras personas “famosas” que compartan la condición, les ayudará a entender que al igual que ellos, pueden hacer su vida y cumplir las metas que se propongan. Aquí te dejamos algunos ejemplos de famosos.
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